Se abre una ventana de inicios, la luna nueva en Aries viene cargada de comienzos para impulsar todo lo que venimos gestando de hace unos meses hacia aquí.

Nuestros deseos, emociones, nuestro sentido de ser y nuestra mente se alinean en un solo sentido y es pura chispa primigenia Ariana. Una sobrecarga energética que viene a ponerte en ese lugar que realmente debes estar, ese que tú mismo deseas aunque no seas consciente de ello.

Se abre una puerta que da paso a un camino nuevo, un espacio de potencial para llevarte a ti mismo a ese lugar que anhelas.

Es curioso, toda esta energía nace de una herida, una herida que empuja al inconsciente al borde de un precipicio para que se disponga a dar el gran salto.

En esta herida reside nuestro poder personal, el poder sanador que todos poseemos.

La vida nos pide hacernos cargo de esa herida y el poder utilizarla a nuestro favor para llegar así, junto con nuestro ser y nuestra mente a acoger nuestros deseos más elevados.

Hacernos cargo de nuestros deseos es un bien que le hacemos al mundo, somos una gran red de consciencia, no estamos separados, todos somos lo mismo. Si tú elevas tu vibración estás contribuyendo a que el inconsciente colectivo se eleve.

Volvemos a parirnos para dar paso a esta nueva era que requiere de nosotros confianza, fuerza y dicha. Abracémonos con nuestras heridas, sostengámonos en estos nuevos comienzos, un nuevo mundo se abre ante nosotros donde el amor vuelve a ganarle al miedo.