Una sacudida a pecho abierto que te invita a despertar, como un nuevo giro a la rueda de la evolución.

Una escalera que se levanta delante de ti y te invita a ascender nuevamente, para elevarte cada vez un poco más.


La muerte es el renacimiento constante con el que podemos trabajar para equilibrarnos del paso del tiempo en el contexto.

Es un caminar constante en la vida de cualquiera que se precie a escuchar su alma, y conozca la sabiduría de saber desprenderse en cada momento de lo que toca.


Una caricia que viene a recordarte que sigues viva y que cada instante es una nueva oportunidad para renacer-te y vaciar-te. De habitar tu silencio.


La muerte la llevó tatuada y siempre se posa delante de mi, saludándome y recordándome que no puedo olvidarme de ella. Que la necesito para seguir adelante.