El desierto de la vida

Perdiéndonos en los reflejos de las miradas nos encontramos en el desierto de la vida, un lugar que toca transitar pero que está lleno de oasis donde pararte a disfrutar.

Allí a veces la vida se confunde entre el sueño y la realidad, la neblina de arena que crea la parte más alquímica que componen las dunas, vino a traernos información de su fragmento más sagrado.

Fuimos capaces de sentir el destello de lo que representa aquel lugar formando parte de cada una de nuestras células

Los lugares también vienen a mostrarnos los arquetipos que se recrean a través de él, son partes únicas de nosotros mismos, somos nosotros desintegrados en el todo.

Y como en otras vidas, volvimos a vernos ante tal inmensidad y no pudimos hacer otra cosa que expandirnos y abrazarnos en un sueño eterno, un sueño que más que en el etérico se juega en la realidad.