El amor es un espejo

Los ojos que te miran siempre son la clave para verte real, me mirabas como diosa y lo sentía, pero también lo hacía más humana que nunca. Siendo tan tuya que aún era más mía. Viendo los reflejos de mis luces clavados en cada una de tus células, los ojos llenos de mundos para perdernos libres, puros y plenos, impregnados de un ser que pareciera nosotros mismos disfrazado del otro.



Con todas las mujeres de mi mano meciéndose en una brisa llena de vida, entre cantos y gozos de amor puro, justo en el instante donde se cruza una estrella fugaz, pude verme en el reflejo de tu mirada, nunca un espejo vino a mostrarme tanto de mi ser, nunca pude introducirme tanto en unas pupilas ni acariciar de tantas formas distintas un alma que me hiciera sentir, que al amarme, fuese más plena, salvaje y libre que nunca. consciente que para saberme solo tengo que dejar que la vida siga haciéndonos bailar y brillar en cada luz y en cada instante, que nos llene de una alquimia salvaje y nos transporte a todos los mundos mágicos que queramos crear.




Se detiene el mundo en un suspiro entre tú boca y la mía, por fin puedo entender cada grieta originada en mi ser con el único propósito de esperar la inminente llegada de una luz que le acariciara el alma. Volverme muda en el siguiente suspiro para albergar todos los estados que nos envuelven entre las pieles presentes y pasadas. Una brisa con melodía te transporta a la parte más onírica, todo parece un sueño, de otro mundo, de otras vidas, de un deseo a una estrella fugaz.

La fusión de cada célula que recoge información más allá de las estrellas, dos almas que se encuentran de nuevo para llenarlo todo de luz.




Te invoco en cada aliento y me basta esa sensación para saberte libre, puro y clavado en cada milímetro de mis entrañas.

Contoneándonos en el aleteo de cada vuelo para mostrarnos en las pupilas a modo de espejo.

Aprendiendo a recibirnos y a entregarnos con el otro y más con nosotros mismos que nunca.

Acariciemos la luz de la creación que nos mece en su cuna, para que la vida nos viva y nos ame...


Como semidioses levantándonos sobre las aguas, siente el agua, somos el agua.

Agua para regar con amor las semillas que sembramos y que nunca nos falte el fruto de la creación.

Perderse por los confines del cosmos nunca fue tan mágico como cuando nuestros pechos se tocaron.



Puedo contemplarte en cualquier forma de belleza visible, como si tu luz fundida en el todo estuviera incrustada en cada instante de Magia que la vida me brinda con antojo.

Una fuerza tan potente que atraviesa lo material y lo físico para impregnarlo todo, cada canto de cada pájaro, cada luz que emana del sol, cada reflejo que produce, como si las corrientes de los ríos llevaran tu nombre y tu corazón estuviera anclado a cada raíz de cada árbol ...